• Un jardín y una noche de verano, Madrid
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Maite y Sergio lo tenían claro: querían tener la boda más bonita del mundo y sorprender a cada uno de los presentes, un reto delicioso que no dudamos en aceptar. El día resultó precioso y fluyó con exactitud. Una decoración sublime, cientos de flores y velas en cada rincón, detalles originales, interminables sorpresas y una fiesta divertidísima fueron los ingredientes clave de esta memorable noche de verano.

Fotografía Sara Lobla